lunes, 23 de enero de 2012

I miss her so fucking much.

Oye, tú. Sí, no te hagas la loca, te estoy llamando a ti. Sí sí, tú. Te quería hablar sobre algo, pero es que nunca se me ha dado bien decir estas cosas.
Es que, el otro dia me paré a pensar en todo lo que hemos vivido. Todas esas cosas que día a día nos hacen fuerte. Me acordé de esos veranos de piscina en piscina, de esas tardes en tu casa, de esos 'a que no sabes qué' que sé que te encantaban, de esas 6 horas de clase en las que no nos despegábamos la una de la otra, de esas veces en las que nos mirábamos y ya sabíamos lo que le pasaba a la otra, de todas esas veces que me has consolado, o de las otras tantas que lo he hecho yo. Nunca María, nunca en la vida voy a poder explicar con palabras (por mucho que lo esté intentando) todo lo que te tengo que agradecer. Y más aun, nunca (y que te quede claro: NUNCA) te vas a poder llegar a imaginar todo lo que te estoy echando de menos en estos primeros tres meses de estar separadas. Y sí, te veo, claro que te veo. Pero todos podemos estar de acuerdo en que ya no es lo mismo.
Pero, ¿sabes qué? Me río en la cara de todos aquellos que dicen que la distancia hace el olvido. Nuestra amistad ha sido, es y será siempre mucho más grande que eso.

Houston, tenemos un problema.

Es que todo esto es muy difícil de explicar. Es, por ejemplo, como un avión: Tú despegas. Con las mejores intenciones. Tú despegas ciego, sin saber que vas a tener que aminorar el paso o el avión se va a estrellar. No echas cuenta. Tú crees que no necesitas parar a repostar, ni bajar el ritmo del vuelo, ni siquiera prestar atención al interior del avión, tú sólo quieres llegar.
Lo que tú no sabes es que toda historia tiene un 'pero'. En este vuelo el inconveniente, y lo que nunca te esperarías que pasara, es que se levantara el copiloto y te echará del avión. Que no quiere acompañarte al final, que prefiere que te vayas; o que simplemente no quiere llegar. Ese es el momento en el que empiezas a pensar las cosas que has hecho mal, las que podrías haber hecho bien y no quisiste esforzarte o en las cosas que ni siquiera se te ocurrió hacer. ¿Le preguntaste a tu copiloto si quería llegar por ese camino? ¿Tomaste siquiera en cuenta su presencia a la hora de tomar decisiones? ¿Alguna vez te preocupaste por saber cómo se sentía?
Y es que hay que cuidarlo todo. Incluso los más mínimos detalles en los que crees que la gente, ni tu copiloto, se fijaría nunca.
No se trata de llegar al destino, se trata de tener un maravilloso y largo trayecto.

viernes, 6 de enero de 2012

Be free.

You have to forget what other people say;
when you are supposed to die,
when you are supposed to be lovin'.

You have to forget all these things.
You have to go on and be crazy.
Craziness is like heaven.

-Jimmi Hendrix.

Ni lo entiendo ni tengo prisa en averiguarlo.

Hay gente que con un tablón, un blog o incluso con un estado es capaz de resumir todos sus sentimientos. Tienen la habilidad de contar todo lo que les pasa por la mente y que la gente lo entienda.
Por otro lado está la gente como yo, que hasta una novela se les quedaría corta, si se propusieran describir lo que sienten.
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¿Pero cómo voy a intentar explicar qué me pasa, si ni siquiera yo lo entiendo?